Kontseilua ha presentado el Plan “Reto para el Renacimiento-Pizkundea” en el que propone unos objetivos como llegar a los 300.000 nuevos euskaldunes en el plazo de diez años y subir 5 puntos el uso del euskera para que así supere la barrera del 20%. El Plan consta de cinco ejes: uno, la ampliación de los modelos educativos de inmersión lingüística (modelo D). Dos, la euskaldunización de los adultos y del mundo del trabajo. Tres, inversión del 2% del presupuesto en políticas lingüísticas. Cuatro, la oficialidad del euskera en todos los territorios de Euskal Herria. Cinco, organización y “empoderamiendo” de las personas euskaldunes para poder vivir en euskera.
La presentación de estos Retos era una buena ocasión para realizar un buen diagnóstico desde el punto de vista lingüístico y de los retos sociales que debe afrontar la sociedad vasca. En vez de reflejar una realidad como la actual compleja, revuelta y difícil, los Retos ni llegan a mencionar algunos puntos clave del deterioro actual. Solo plantea la oficialidad en todo el territorio y el aumento del dinero público para que avance el euskera en los próximos diez años. Eso es toda la profundidad, fineza y perspicacia de este Plan.
El Plan presentado por Kontseilua lo podemos tildar como “Alicia en el país de las maravillas” que imagina cambiar el mundo o una situación obviando todas las dificultades y contradicciones del mismo. Piensa que con voluntad y con un deseo vivaz puede convertir ese cambio en realidad. Eso mismo hace Kontseilua. Define unos objetivos, esparce unos polvos mágicos y saca de la chistera una estrategia. Sin embargo la situación del euskera no está para experimentos mágicos.
Por otro lado, menciona una “emergencia lingüística” que a nosotros nos evoca una “emergencia climática” o “emergencia sanitaria”. La emergencia supone una situación excepcional, un reto de vida o muerte, y al ser una urgencia Kontseilua nos apela a remar juntos. Es significativo el uso del concepto “emergencia lingüística”, ya que las corrientes globalistas que dominan el mundo utilizan también la misma palabra “emergencia”.
El Plan no tiene como base la cruda realidad sino la fantasía ideológica. El refranero nos advierte del riesgo de poner el carro por delante de los bueyes. Aquí se parte de los objetivos a priori, los objetivos no son consecuencia de los resultados de acciones pasadas. La oficialidad, aumento del presupuesto, conocimiento universal del euskera … son meras intenciones que no sabemos cómo se van a conseguir. Si los objetivos no tienen como base la realidad, no son más que deseos.
Por otro lado, los datos sociolingüísticos están ahí. Parece que Kontseilua no sabe lo que es la sociolingüística. El estudio realizado por Siadeco para UEMA es bastante claro y sus conclusiones pueden trasladarse a todo el territorio: Euskal Herria (los vascos, el pueblo del euskera) está inmerso en un proceso de desaparición pero Kontseilua y la propia UEMA hacen como el avestruz.
En los retos para el Pizkundea hay una clara ideología. Esa ideología esconde unos aspectos de la realidad y resalta otros. Es decir, esconde totalmente la importancia de los euskaldunes orijinarios, la necesidad de familias euskaldunes y la necesidad de compactación y regeneración de la comunidad vasca. Y, en cambio, prima el intervencionismo de las instituciones públicas y el dinero público. Lo llaman liderazgo institucional. En este camino, los vascos no son más que un martillo para presionar en las instituciones.
En definitiva, el plan estratégico de Kontseilua no busca otra cosa que la obligatoriedad legal, tal y como se ha hecho con los perfiles lingüísticos establecidos en las Administraciones y cuando vemos a dónde hemos llegado (creando miles de pseudoeuskaldunes que nunca utilizarán el euskera tras sacar el perfil, es decir, el modelo irlandés).
Por ello, se han quedado fuera de los retos del Kontseilua los temas más espinosos pero al mismo tiempo los más importantes para entender lo que está pasando: la ola de emigración que se ha convertido en una pura sustitución demográfica, la escasa demografía de los autóctonos y las ideologías y las políticas lo están provocando (la mitad de los jóvenes no prevé tener hijos-as), el declive del proceso de revitalización, el debilitamiento de la transmisión cultural, la pérdida de soberanía económica con la irrupción de las multinacionales, la escasa capacidad comunicativa en euskera, la total desaparición de lo que fue el mundo de los baserris, la destrucción organizada de los dialectos desde que expulsaron a la mitad de los miembros de Euskaltzaindia....
La baja natalidad y la ola migratoria afecta a la composición de la sociedad, cultural, políticamente y, por supuesto, lingüísticamente. Kontseilua ante estos temas decisivos actúa como si no tuviera nada que ver con el euskera. Estos temas les incomoda porque afecta a las bases de su ideología. Queremos aclarar que lo que está en juego es un pueblo concreto que quiere sobrevivir y unos euskaldunes concretos. No son abstracciones como la justicia social, las políticas de género o la xenofobia. Lo que está en juego es la realidad misma.
Veamos algunos datos. La tasa de natalidad del País Vasco es la más baja de Europa. La tasa de reemplazo es de 2.1% y no llegamos al 1.1%. Un tercio de los bebés nacidos son de madres extranjeras y pronto será el 50%. El 22% de los jóvenes no ha nacido aquí. De 10 trabajadores nuevos dados de alta 8 son extranjeros. Y la ola migratoria crecerá en los próximos años hasta que desaparezca cualquier rastro propio.
¡Kontseilua apoya la desaparición de los pueblos naturales diseñada por Kissenger, apoyando para ello todas las ideologías destructivas impulsadas por él, en perjuicio nuestro!
¡Si no detenemos el globalismo estamos perdidos!
Izan Auzokrazia